martes, 6 de enero de 2015

Noticias sobre "Sólo así te quiero yo"

Ya hace mucho tiempo que no escribo capitulos para la novela en el blog y de echo no lo voy a hacer más.
No os preocupéis porque seguiré escribiendo esta y otras novelas en wattpad. Seguidme pronto si queréis ver el final de "Sólo así te quiero yo", además tengo una nueva novela que se llama "Desesperanza". Allí publico casi diariamente, además he subido todos los capitulos de esta novela pero con algunos cambios...

Wattpad es una página en la que se escriben y leen novelas, es completamente gratis y para leer no es necesario tener una cuenta.
Mi cuenta en Wattpad es @Emeieme49. Os espero!!
Hasta pronto, nos vemos en Wattpad :)

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GRACIAAS!!

viernes, 5 de septiembre de 2014

CAPITULO 20- La cena.

Tan fácil como intentar olvidarse de Taylor. Y es que eso no es sano. Antes de nada debe aceptar esa cita y ver que pasa. Quizás cuando el día haya terminado tenga la mente más despejada y las cosas más claras.
Se levanta de la cama y se despereza, poco a poco se va acostumbrando a la luz. Camina al baño y abre el grifo de agua para que se vaya calentando. Coge su móvil y busca a Justin. Le enviará un mensaje.

-Me gustó mucho el batido de ayer. Sabes conversar, así que está bien. Acepto cenar contigo. A las 8 puedes venir a buscarme para nuestra…cita.-Y al final una carita sonriendo.

-Me alegro de que hayas aceptado. Lo pasaremos bien. Nos vemos. Un beso.

Y así con una sonrisa se mete en la ducha. Después de todo quizás sí sea una buena idea dejar que pase el tiempo. Además Justin es un chico muy guapo. Y una vez ya estuvieron muy cerca del amor. Quizás esta vez si puedan llegar a quererse.
Sí, él le enseñará a olvidar. O al menos a cerrar las heridas.

-Las 8 en punto de esa tarde-

La ve bajar. Es tan guapa. Lleva una camisa negra floja y una falda de tubo blanca, como separación un cinturón marrón a juego con las sandalias, también marrones. Y el pelo recogido en una trenza. Está realmente bella. Además se ha maquillado un poco, debe de haberse echado base, porque tiene la piel más oscura y viva.
-Hola-sonrisa.
-Hola-otra sonrisa.
Se acercan y dos besos.
-Vaya, estás muy guapa.
-Gracias-se sonroja- tú también estás muy guapo.

-Minutos antes en ese lugar al otro lado de la puerta-

Ya está ahí, ese era su mensaje. En el  momento en que abra la puerta su vida cambiará, porque este es un gran paso para dejar atrás el pasado.
3…2…1…0
Ahí está, muy guapo. Lleva una camisa de cuadros grises y blancos, por debajo una camiseta blanca. Un pantalón negro y unas zapatillas deportivas grises. Y tiene el pelo diferente, ¿es eso un tupé? Si no lo es, se parece mucho. Pero le queda bien.

-En este momento-

-¿A dónde vas a llevarme?-sonrisas.
-Pues la verdad es que tenía pensado que vayamos a un restaurante italiano que hay cerca de aquí.-le abre la puerta del coche para que suba.
-Vaya, que caballero. Me siento toda una lady.-risas.
-Es que lo eres, toda una señorita.

-Minutos más tarde en un restaurante italiano-


-Dios mío, no puedo más. Creo que si me pinchasen la barriga con una aguja explotaría.
-Tú siempre con ese humor tan malo.-risas.
-Ya me conoces, soy todo un humorista.
-Sí, quizás tengas futuro como cómico en un bar de carretera.
-Vaya, así que tú también tienes sentido del humor.
-Hay muchas cosas que aún no sabes de mí Justin Bieber.
-Pero para eso estamos aquí ¿no? Para conocernos mejor.
-Así que es verdad. Has cambiado. Nunca pensé que podríamos tener una conversación tan amistosa después de todo. Sabes que siempre has sido un arrogante y un chulo conmigo.
-Pues sí, las cosas han cambiado y ya no soy el mismo. En cambio tú, vuelves a ser la que eras. Estos meses has estado muy triste, de bajón. Y hoy por fin as vuelto a sonreír como antes.
-Sí y aunque me cueste reconocerlo, has sido tú quien lo ha logrado. Tú me has sacado de casa y de mi mundo. Tú me has hecho sonreír después de tanto tiempo.
-Me alegro de haber contribuido a tu felicidad.
-Gracias Justin, gracias por todo. Me has hecho ver que hay que seguir adelante, por muchas cosas que nos haga la vida hay que continuar.
-Quiero hablarte claro Alice.
-Bien, dime lo que quieras.
-Me gustas-sonrisa irónica de ella- enserio. Lo que siento es real. De hecho voy a demostrarte que puedes volver a enamorarte.
-Justin…Que haya aceptado venir y que ahora te haya querido agradecer todo lo que has hecho por mí no quiere decir que vaya a enamorarme de ti. No creo que sea tan fácil.
-Pues yo sí lo creo. Es más, te lo prometo.
-¿Qué?-dice ella con cara de no entender nada de todo esto.
-Te prometo que te enamorarás de mí. Además te juro que será muy fácil.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?
-Porque a mi solo me hizo falta un segundo para enamorarme de ti.- Y diciendo esto coge su mano, la acaricia y poco a poco va acercándose a ella.

¿Que está haciendo? ¿Va a besarla? Todo indica que si. Alice no sabe que hacer. No quiere besarlo pero tampoco quiere rechazarlo después de todo lo que le ha dicho. Si realmente está enamorado de ella le romperá el corazón. Y no quiere, conoce ese dolor.
Entonces él cierra los ojos, ella lo imita.
Lo siente, es un beso. Pero el objetivo no han sido sus labios, si no su frente.

Y por un momento sintió que quería ese beso, que lo necesitaba. Y es que lo que Alice no sabe es que la promesa de Justin está muy cerca de cumplirse.

CAPITULO 19- Otro camino.

Suena el despertador. Para Alice ha sido muy difícil dormirse esa noche. No ha parado de pensar en su última conversación con Justin. ¿Debería?...No, no puede hacerlo. ¿O quizás si?

-La tarde anterior-

-Ei, ¡Ali! ¡Espérame!-dice Justin mientras respira forzosamente.
-Ah, Justin. Lo siento, no te había oído.- dice mientras se quita los cascos que llevaba.
-Alice, ¿te apetece ir a cenar conmigo mañana por la noche?
-Mmmm…No sé si podré, la verdad.
-Vaya… ¿Podemos ir a hablar a otro sitio? Ya he acabado las clases y tengo tiempo.
-Está bien. Vayamos a la cafetería del campus. Me gustan mucho los batidos de fresa que hacen.-Sonríe.

Van caminando y hablando de cosas sin importancia hasta llegar a la cafetería. Se sientan en una mesa un poco apartada que da hacia una ventana.

-¿Tú que vas a pedir? Te invito yo.-dice Alice mientras se levanta.
-No, de eso nada. Aquí el que paga soy yo, por algo te he invitado. Ya pido yo.
-Está bien, pero estaré en deuda contigo.
-Si quieres saldar esa deuda solo tienes que ir a cenar conmigo.
-Justin…
-Está bien, está bien. No insisto.-dice levantándose- Pero por favor piénsatelo.
-Lo haré. Y ahora ve a pedir esos batidos.-sonrisas.

Unos minutos más tarde llega Justin con un batido de fresa y otro de chocolate.

-Pues aquí tienes.-dice sentándose- Y bien, hablemos de nuestra cita.
-Justin, no tenemos ninguna cita. No he aceptado, y aunque lo hiciese solo sería una reunión de amigos. -Primer sorbo.
-Es que no entiendo porque no quieres cenar conmigo, ya ha pasado mucho tiempo desde lo de Taylor. Además ya lo has dicho tú, solo sería una reunión de amigos.
-Entiendo que no me entiendas-risas- pero es muy sencillo. La herida aún está abierta y mi corazón sigue dañado. No es tan fácil olvidarse de alguien al que quieres tanto.-otro sorbo.
-Lo sé. Conozco esa sensación, es lo que yo siento cuando estoy contigo.
-No creo que sea la misma sensación. Yo estoy aquí, puedes verme, tocarme.
-Se nota mucho que para ti aún está presente, hablas de él en presente. Una vez leí en un libro que el primer síntoma para saber que has superado una muerte o una ruptura es que hables de ello en pasado. Y tú aún lo haces en presente.- El vaso de batido sabor chocolate pierde un poco de su contenido.
-Es que es difícil olvidar a alguien cuando aún lo sientes. Y yo aún lo siento. Cuando estoy sola, antes de dormirme, cuando estoy triste…
-Lo entiendo-y extiende su mano buscando la de Alice-enserio.
-Pero bueno-separa rápidamente su mano- cambiemos de tema. No me sienta bien hablar sobre esto.
-Muy bien. ¿Qué tal te ha ido el examen del Miércoles?-un sorbo.
-Pues creo que bien, me parece que lo hice bien.
-Seguro que lo has bordado.-Sonrisas.

Y así entre tema y tema van pasando las horas. Hasta que Alice cree que es demasiado tarde.

-Vaya, se ha hecho muy tarde, debemos irnos.
-Está bien, voy a pagar. Espérame en la puerta, vuelvo en seguida.

Alice recoge sus cosas y camina hacia la puerta. Entonces, cuando abre la puerta, no se lo puede creer. ¿Es posible? ¿Podría ser que…? No. Es imposible. No está, se ha ido. Pero la verdad es que se parece mucho a él. Y esa camiseta se parece mucho a una que él tenía. Entonces no puede más, no lo soporta y empieza a correr.
-¡Taylor! ¡Tayloooor! Espérame por favor. ¡Taylor!- Lo toca, pero ya no está. No es él, es un chico completamente diferente. Ni siquiera se parece, no es su color de pelo. No son sus ojos. Y desde luego jamás había visto esa camiseta.
-Lo…lo siento, creía que…Discúlpame.-Y echa a correr hacia el muro del parque. Lentamente se tumba, llorando.

Justin termina de pagar, se da la vuelta pero no la ve. ¿A dónde habrá ido? ¿Se habrá largado sin despedirse? Sale y entonces la ve. Sentada, derrotada, llorando. ¿Qué habrá pasado? Entonces echa a correr hacia ella. Le da pena, mucha pena. Y pensar que esa chica de melena larga, ondulada y castaño clarito pudo haber sido suya. De hecho lo fue.

-Ali, ¿Qué ha pasado? ¿Por qué lloras?-Pero ella no dice nada.
-Sollozos-
-Ei, mi niña-le levanta la barbilla con la mano-mírame. ¿Por qué lloras?
-Es que no sé, por un momento creí que era él, que estaba ahí. Era su pelo, su cara, su ropa. Era él.
-¿Quién él? ¿Taylor?
-Asiente-
-Pero tú sabes que eso no puede ser, sabes que es imposible. No llores más por favor.
-Está bien-se levanta- llévame a casa por favor.

Y así, juntos, ella llorando y él apoyándola se van. Ella destrozada y él con la esperanza de que algún día pueda pasar algo entre ellos. Porque cree que la llama aún sigue viva. Pero antes de reavivar su fuego debe barrer las cenizas que aún quedan. Esas que no la hacen libre del todo.

-A la mañana siguiente-

¿Que es lo que siente? Podría intentarlo. ¿Sería posible que el final estuviese tan cerca?

Y es que aunque Alice no lo sepa ese final está más cerca de lo que cree, muy al alcance de su mano. Y sólo debe hacer una cosa para llegar a él…Sólo una cosa, fácil. Tan fácil como…

martes, 2 de septiembre de 2014

CAPITULO 18- Primera carta.




Se abre la puerta del 7º piso. Alice acaba de llegar de la última clase de la semana, es viernes por la tarde, las 4. Ha comido en una cafetería antes de llegar a casa.
 Por fin puede descansar un poco y luego ponerse a estudiar.
Ya ha pasado una semana desde que está en la universidad. Aún no ha podido escribirle a Taylor, han sido demasiadas cosas que hacer y no ha tenido tiempo. Quizás este sea el momento perfecto.
Deja las cosas encima de la mesa de la cocina y va a su habitación. Abre el cajón del escritorio. Si, ahí están. En ese cajón guardó los papeles, sobres y sellos, además de un boligrafo negro. Todo para escribir las cartas a Taylor.

Querido Taylor:
Sé que te había prometido escribir cada día, pero con la mudanza, los estudios y todo no he tenido tiempo para hacerlo hasta hoy.
Creo que la mejor manera de poder contarte todo es hacerlo cada viernes, ya que no me voy a casa los fines de semana.
Cuando llegué me sentí muy extraña, todo es tan grande, hay tanta gente… Y yo estaba sola, me faltabas tú. Pero bueno, he ido conociendo gente. Hay una chica con la que coincido en algunas clases que es muy maja, se llama Erika. Y bueno, también hay otra persona… me cuesta contártelo, es difícil. Justin, también está, de hecho vive cerca de mi piso, en la calle de al lado.
Hemos hablado varias veces, está muy cambiado. Es como más buena persona, más simpático.
A pesar de todo esto te sigo recordando. Quiero que sepas que…aún me acuesto pensando en ti, y que lo primero en lo que pienso al despertarme eres tú.
No te he olvidado, no es tan fácil. Aunque confío en poder volver a enamorarme, con el tiempo.

Te amo.                                                                                                                           

                                                                                                                                                       Alice.

martes, 12 de noviembre de 2013

CAPITULO 17- Septiembre



Hoy es el 1 de septiembre, nuevo mes, nueva vida, nuevas experiencias y nuevos recuerdos.
Han pasado dos meses desde que Taylor nos dejó, y aunque el dolor siga siendo muy reciente la herida se está curando.
Son las 7 de la tarde, hora de ir a ver a Taylor. Mañana empiezo en la universidad así que…será la despedida.

-Hola Taylor-sonrío mientras coloco las nuevas flores al lado de su foto- ya estamos en septiembre, como pasa el tiempo…Te hecho tanto de menos, tú me diste fuerzas para conseguir entrar, sin ti, no sería posible.
Quiero ir, la verdad, me hace falta salir de aquí. Lo único que me preocupa es separarme de ti, si me voy no podré venir a verte. No quiero que pienses que te olvidaré, no lo haré, nunca. Te prometo que haré lo que sea por hablarte.
Te escribiré, eso haré. Cada día a la misma hora escribiré una carta para ti, y me encargaré de que cada día a esa misma hora recibas mi carta anterior. No sé como hacerlo, es un poco…difícil, pero lo haré.
Cambiando de tema, tengo una buena noticia! Al final he convencido a mis padres para que me alquilen un piso solo para mí, para no tener que compartirlo, ya que tienen tanto dinero que lo empleen en una buena causa.
Así que en cuanto mi madre me lo comunicó me puse manos a la obra e hice las maletas, me lo llevo casi todo, pero como el piso es solo mío, no habrá problemas de espacio.
Mis padres ya han firmado los papeles, así que es oficial, ya están divorciados. Mi madre se queda con la casa familiar y el coche, mi padre con la casa de Nueva Jersey.
Supongo que ya no eran felices. Muchas veces me he preguntado cuanto hace que se terminó esa felicidad, su felicidad. Y mirando fotos he visto que hace mucho tiempo que su sonrisa es fingida, ya no es aquella tan especial del día de su boda, de su luna de miel…
Si ellos están mejor así, me alegro de que hayan tomado la decisión. Uno no puede vivir para siempre con una familia a la que no quiere.
Bueno Taylor, se me ha hecho muy tarde y tengo que irme, mis abuelos se van a las nueve y tengo que llegar a tiempo para despedirles.
Antes de que te des cuenta ya estaré de vuelta, solo serán tres meses, en navidades ya estaré aquí.
 Recuerda que te quiero.-y diciendo esto beso las flores, recojo las anteriores y camino hasta la entrada.
Al llegar al portalón me giro, una última vez.
-Adiós Taylor.




Al llegar a casa me encuentro con todo revolucionado, maletas por aquí, bolsas por allá.
-Cariño ya estás aquí.-me sonríe mi madre.
-Justo a tiempo.-responde el abuelo.
-Lo siento, es que he ido a ver a Taylor, a despedirme, cambiarle las flores…ya sabes.
-Bueno, ayúdanos a llevar las maletas al coche.-responde mi madre cambiando de tema.
En cinco minutos ya teníamos todo cargado y estábamos al lado del portal despidiéndonos.
-Adiós mamá, llámame cuando llegues.-dice mi madre dándole un abrazo a la abuela.
Y tras una larga cadena de besos y abrazos despedimos el coche, mi madre y yo, con la mano levantada.

-Bueno, pues ya estamos solas.-Sola si que te vas a quedar cuando me vaya mañana (lo pienso, aunque no se lo digo).
-Tengo hambre, qué cenamos hoy?-pregunto mientras me froto la barriga con la mano derecha.
-Hamburguesas, con lechuga y queso, como a ti te gustan.

Después de cenar me pongo el pijama para irme a dormir. Con tranquilidad me meto en la cama y poco a poco Morfeo se va adueñando de mi cuerpo y mi mente hasta que estoy completamente dormida.